miércoles, 30 de marzo de 2011

El lado oscuro del fútbol

El fútbol, o al menos aquello que lo rodea nunca dejará de sorprenderme. El domingo me tocaba cubrir junto a mi compañero @guillenfran para Punto Radio el auténtico partidazo entre el Rayo Vallecano y el Betis de Segunda División, un choque con sabor a Primera.

Los precedentes obligaban a declarar el encuentro de alto riesgo por los múltiples incidentes que los sectores más radicales de los dos equipos habían protagonizado en citas previas. Además, se añadió el aliciente de la retirada de las viejas vallas del estadio Teresa Rivero.

Llegamos a Vallecas en torno a las 19.30 horas, precisamente cuando lo hacía el Betis rodeado de cientos de seguidores verdiblancos y de muchos rayistas que se limitaban a presionar con cánticos y a intentar hacerse escuchar más que sus rivales.

Una hora antes del encuentro me daba una vuelta por los aledaños para palpar el ambiente y ver cómo se portaban los ‘ultras’ locales (se suelen congregar en la zona de la Avenida de la Albufera) de cara a la primera conexión para El Mirador de La Liga.

El ambiente era de total tranquilidad e incluso parecía que las medidas de seguridad era muy similar a las de un partido cualquiera y no las de uno de alto riesgo. De repente veo que se aproxima un autobús con aficionados béticos y comenzaron a llover las bengalas, las botellas de cristal vacías y llenas, las pelotas de goma y las piedras.

Fue entonces cuando empezaron a intensificarse las medidas de seguridad, a llegar un mayor número de agentes que empezaron a disparar pelotas de goma al aire, y comenzaron las carreras de los aficionados.


Ya en la calle del Payaso Fofó sólo escuchaban sirenas y disparos cuando empieza a producirse una pequeña columna de humo que se convirtieron en un enorme fuego que alcanzaba hasta los tres metros de altura. Se trataba de un coche de la Policía Municipal de Madrid que quedó calcinado en cuestión de minutos.

Poco a poco los cuerpos de seguridad se hicieron con el control de la situación y por suerte no hubo que lamentar ningún herido. Realmente fue sorprendente la forma en la que se sucedieron los hechos, siendo evidente la tremenda organización de estos grupos de sinvergüenzas que empañan uno de los aspectos más atractivos de este deporte: la afición.


La organización de los ultras del Rayo, que sabían el momento exacto en el que se iba a producir la llegada de ese autocar y que estaban perfectamente situados para organizar la encerrona fue escalofriante.

Y lo que más miedo me da pensar es lo que veía en una pieza de informativo en La Sexta donde se hablaba de la posible vinculación de ultras del Cádiz en los incidentes. Hace unas semanas fueron agredidos en Sevilla antes de su partido contra el Betis B.

Prefiero no creer que haya descerebrados capaces de recorrerse 600 kilómetros para disfrutar de esa absurda ‘vendetta’.


Por cierto, que empezaba este artículo hablando de las cosas que rodean a este deporte y que no dejan de sorprenderme... pues visto lo visto esta semana, no me sorprenden ya los ridículos de la Liga de Fútbol Profesional, que han dejado a la mejor competición del mundo por los suelos con su amago de huelga.



Así contamos en El Mirador de La Liga de Punto Radio los incidentes de antes del partido en Vallecas

miércoles, 23 de marzo de 2011

Cuando el fútbol es algo más que un deporte

No me cansaré de elogiar, admirar y destacar a David Hernández, futbolista de Puerto Real (Cádiz), perteneciente a la Real Balompédica Linense (Grupo X de Tercera División).

No voy a relatar de nuevo el calvario por el que están pasando tanto él como su familia desde que a comienzos de enero su hermano Iván desapareciera en la localidad malagueña de Ronda. Lo cierto es que de momento y tras casi cuatro meses no hay noticias sobre su posible paradero.

Seguí muy de cerca la pretemporada de la Balona pero lo que es la competición regular sólo he podido seguirla por crónicas, programas de radio y resúmenes televisivos por internet, y siempre que está sobre el césped despunta en alguna de las facetas de su juego: si no marca, reparte asistencias, si no da asistencias hace un trabajo sensacional de desgaste de la defensa rival para que el máximo artillero de la categoría, Copi (27) se beneficie marcando casi en cada partido.

David Hernández celebra con Copi un gol de esta temporada (Juan Sierra)

La desaparición de Iván Hernández coincidió casi con el arranque de la segunda vuelta del campeonato. Desde entonces, David ha marcado tres tantos y ha repartido más de cinco asistencias. Se perdió la única derrota del equipo de segunda vuelta ante Los Palacios, semana en la que estuvo ausente para colaborar en la búsqueda de su hermano. Por lesión no estuvo en el encuentro ante el Sanluqueño donde el equipo logró una trabajada victoria, ni contra el Mairena, en el otro encuentro en el que el equipo ha dejado escapar puntos en la segunda parte del campeonato.

Al margen de los resultados, a nivel individual, en lugar de ir a menos ha ido creciendo partido a partido, erigiéndose en un jugador fundamental y necesario en las alineaciones del técnico Rafael Escobar.

Personalmente no conocía a David Hernández pero hace una semana, aprovechando un fugaz viaje a La Línea de la Concepción me pasé por el entrenamiento del equipo y allí me lo presentó el presidente, Alfredo Gallardo. Es un ejemplo de humildad, sencillez y honradez, y demuestra una entereza increíble hablando sólo de asuntos deportivos.

Era lunes, y hablando con él, con Gallardo y con el secretario del club, mi buen amigo Carlos Mellado sobre la posibilidad de que volviera a jugar el domingo pasado contra el Portuense (tercero del grupo), tras su lesión, David se mostraba prudente y más bien negativo, pero aseguraba que estaba trabajando con el fisioterapeuta del club para estar lo antes posible.

El domingo no sólo jugó, no sólo lo hizo desde el inicio y durante 70 minutos, sino que fue el mejor del encuentro con dos asistencias, la segunda realmente para enmarcar.

Cuento esta historia porque a veces olvidamos el verdadero sentido de este deporte. Nos quedamos con declaraciones polémicas y entrenadores que copan más portadas que los jugadores, con situaciones extradeportivas de escaso interés deportivo o con periodistas que son más noticia que los propios deportivistas.

La desaparición de Iván Hernández no deja de ser un drama que ha cogido un relieve mayor al ser su hermano futbolista de un equipo de renombre a nivel regional. Pero la historia va más allá del calvario personal de esta familia gaditana. David ha utilizado el fútbol como una vía de escape, cómo aquello que pone todo en orden en su cabeza y le permite evadirse de su situación durante dos horas al día para arrancar cada jornada con más fuerza y nunca fue una excusa para un posible bajo rendimiento o una sequía goleadora.