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domingo, 12 de junio de 2011

El arte de sufrir

El deporte te da y te quita. Quizás más lo segundo que lo primero. Te lleva a los altares de la emoción y te hunde en la más cruel de las miserias. Esa sensación que te lleva a pensar que el año que viene no vuelves al estadio.

Vivimos una época de ascensos y descensos, de éxitos y desilusiones con la disputa de las fases de ascenso.

Este año con la novedad de las eliminatorias para alcanzar la Primera División no esperaba que fuera a disfrutar tanto, y más después de los insípidos partidos de ida.

Viendo ayer el Granada-Celta se me pasaron muchísimas cosas por la cabeza. He visitado el Nuevo Los Cármenes en partidos de tercera división donde el rojo que más resaltaba era el gastado de los asientos vacíos, y en fases de ascenso en las que el ambiente era casi idéntico al de ayer.

La verdad es que mi última visita al coliseo granadinista me dejo el amargo sabor de la derrota, de la impotencia y del dolor que relataba al principio. Mi equipo, la Real Balompédica Linense, quedaba apeado de la fase de ascenso a Segunda B en el partido de vuelta tras el 1-0 a favor de la ida.

El encuentro en Granada no lo olvidaré nunca y me recordó mucho al de ayer: Partido con una pena máxima, en el que dos jugadores de los visitantes eran expulsados (entonces durante los noventa minutos), en un choque que se decidió en la tanda de penaltis y también con un disparo desde el centro del campo en los últimos minutos de la prórroga.

Pero lo que vi y sentí anoche, sobre todo al leer a tantísimos granadinos eufóricos, me recordó especialmente un Granada-Motril de la Semana Santa de 2005. El Granada con un buen equipo para subir de categoría peleaba con el estadio prácticamente vacío. El regreso a la categoría de bronce, además, tardó un año más.

Cuento todo esto porque la mayoría de los apenas mil espectadores que había aquel día en Los Cármenes, seguramente ayer eran más felices que los que entonces ni siquiera se preocupaban por mirar el domingo por la noche el resultado.

Es tremendo disfrutar de las victorias. Es una sensación inimaginable disfrutar de algo como lo que está consiguiendo este año el equipo nazarí. Pero más indescriptible es llorar de alegría después de haber derramado muchísimas más lágrimas de derrota.

Al Granada aún le queda un último y dificilísimo esfuerzo contra el Elche para ascender de categoría pero lo logrado ayer ya es un éxito más que suficiente para sentirse orgulloso del equipo.

Y por eso, he querido aprovechar estas líneas para acordarme de esos mil incondicionales que estuvieron sobre todo en las duras. Que sufrieron el descenso administrativo, que vivieron desprecio municipal cuando se favorecía más al equipo de baloncesto y que lucharon contra el poder empresarial de engendros del nivel del Granada 74 y el Granada Atlético que casi llevan al club a la desaparición.

Ellos son los artífices de que 16.000 personas ayer pudieran vivir lo que vivieron, y son los que ayer, antes de gritar y reír de euforia, soltaron unas lágrimas de alegría. Recordando que los años de penurias y decepciones quedaron atrás. FELICIDADES.

viernes, 13 de mayo de 2011

La hora de los modestos

Los finales no siempre son buenos, o al menos no los son para todos cuando a una temporada de competición deportiva nos referimos. Pero lo que nadie puede negar es que son apasionantes independientemente de lo que esté en juego.

En Primera División está prácticamente todo el pescado vendido, pero la pelea por evitar el descenso augura dos jornadas dramáticas por eludir el único pasaporte que queda para caer al pozo de la categoría de plata.

El nuevo sistema de ascensos de Segunda a Primera deja viva la emoción hasta el final y acorta las distancias entre el descenso y esa zona de nadie que mermaba una competición que acababa haciéndose eterna con 22 equipos y 42 jornadas.

Pero llegadas estas fechas disfruto especialmente de las fases de ascenso a Segunda y Segunda B, sobre todo a la última porque 72 equipos de todo el territorio nacional entran en los bombos con muchos nombres desconocidos.

Desde que en la temporada 2002-2003 se disputara la última ‘liguilla’ de ascenso en la que cuatro equipos se enfrentaban entre sí a doble partido, la federación ha ido adaptando los sorteos intentando buscar un equilibrio mayor que evite partidos sin nada en juego en la última jornada de la fase y al mismo tiempo llegar a premiar, en la medida de lo posible, a los campeones de grupo.

En el primer cambio de ‘liguilla’ a eliminatoria se mantuvo el sistema territorial del modelo anterior, simplemente se reducía el número de enfrentamientos de seis a cuatro si el equipo conseguía llegar a la final de grupo y se reducía el margen de error. Esta modificación se aplicó también para ascender a Segunda División.

Una nueva modificación en la 2006-2007 evitaba la previsibilidad de saber que el rival iba a salir de cuatro posibles grupos como en la zona Sur con Andalucía Oriental y Occidental, Extremadura y Castilla la Mancha.

El sorteo se abría a todo el territorio. La mayoría de los equipos eran desconocidos entre sí y algunos de poblaciones que no alcanzan los 500 habitantes y que se ven inmersos en desplazamientos de más de mil kilómetros de distancia.

Esta modificación conservaba un rasgo de los sistemas anteriores y es que desde el sorteo inicial, los equipos ya sabían sus dos posibles rivales en la final por el ascenso de categoría. Pero sí que es verdad que se acercaba a aquellos ‘playoffs’ de los años ochenta en los que el sorteo era abierto y con eliminatorias.

La pasada temporada la Federación Española de Fútbol decidió dar un giro radical al asunto.

La ‘liguilla’ premiaba la regularidad, pero no la del campeonato sino la de una nueva de competición contra otros tres equipos que empezaban de cero, ya hubieran quedado primeros, o cuartos clasificándose de rebote en la última jornada. Las eliminatorias permitían ahorrar costes de desplazamiento, pero no permitía margen de maniobra si comenzabas con mal pie la fase.

Pero en ninguno de los dos casos, el campeón se llevaba más premio que el factor campo y disputar al año siguiente la Copa del Rey.

El nuevo modelo alarga el playoff pero da una oportunidad a 9 de los 18 campeones de grupo de ascender en una sola eliminatoria (igual pasa para subir a Segunda División pero sólo con cuatro campeones) y a los otros nueve de ir a una repesca.

Equipos que a falta de una jornada son campeones en Tercera / futbolme.co

Este sistema obliga además a hacer tres sorteos porque no quedan establecidos los cruces de las rondas posteriores. Es la principal pega de unos bombos que se complican con condicionantes como el factor campo de los campeones y las preferencia de que se enfrenten a cuartos clasificados en Liga y luego a los terceros. a partir de la segunda ronda Además, el reglamento especifica que hay que evitar en la medida de lo posible que los enfrentamientos se lleguen a producir entre equipos que han competido en el mismo grupo territorial.

El lunes tendremos la primera cita. Sede de la RFEF en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas acogerá desde las 16.30 horas el sorteo de la fase a Segunda A, y a las 17.00 horas el de Segunda B. Comienzan, jueguen quien jueguen, al menos para mi, las semanas más intensas del fútbol español.

lunes, 11 de abril de 2011

El síndrome 'Arrebato'

Es inevitable. Todos nos hacemos mayores algún día, hasta las entidades deportivas. Y es que desde hace más de una década, nuestro deporte rey empieza a entrar en edades de tres dígitos casi sin darnos cuenta. Los equipos empiezan a cumplir años y a alcanzar sus centenarios. Desde el decano, a clubes más pequeños de categorías inferiores que quieren sumarse a la moda de disfrutar de un año de homenajes, de recuerdos, de partidos amistosos y reencuentros con viejas glorias de la entidad, que les permite, de paso, olvidar un poco la precariedad económica que pueda existir en algunos casos o los fracasos deportivos en otros.

Dentro de esta racha de centenarios, hay determinados equipos que se sumaron a la moda de componer himnos, normalmente con algún cantante de cierto renombre nacido en la ciudad o simplemente aficionado del equipo.

Lo hizo Plácido Domingo con el Real Madrid o Joaquín Sabina con el ‘Atleti’, pero en Andalucía rizamos el rizo.

A todos nos conmovió el Arrebato con su himno al Sevilla. Se ha convertido en el rezo oficial de la afición hispalense que le ha acompañado por toda Europa en sus mejores años de historia en lo deportivo, llegando a poner tanto los pelos de punta como el ‘You´ll never walk alone’ de la afición del Liverpool.

Y como dio tan buenos resultados, otros equipos andaluces no han querido ser menos. Pero es que su empeño de causar el mismo efecto en sus aficiónes ha sido tal, que hasta les ha costado ser un poquito originales.

Ya hace unos años salió el del Betis con unos toques musicales sospechosamente similares al de su eterno rival. Pero es que hace sólo unos días, otro histórico del fútbol regional, el Cádiz, celebraba en Segunda B su centenario, y por ello hacía falta un himno de homenaje a esta señalada fecha.

Allí fueron varios los candidatos a oficializar su canción. Cantantes de la ciudad y algunos de ellos vinculados con el Carnaval optaron a tal honor, pero finalmente fue el popular dúo ‘Andy y Lucas’ el que se llevó el gato al agua.

Hay que reconocer que acompañado de imágenes históricas o imaginándolo en el Carranza coreado por toda la afición amarilla puede llegar a emocionar. Pero es inevitable seguir el ritmo de la canción y enlazar una estrofa con el "...y es por eso que hoy vengo a verte, sevillista seré hasta la muerte..."

Echando un vistazo por páginas de Internet y youtube, no son tanto los himnos de centenarios de equipos: la Real Sociedad tiene uno, el Murcia en Segunda B también, y el Algeciras en Tercera División, con algo más de modestia, presentaba el suyo a finales de la semana pasada.

El caso del Córdoba es diferente ya que aún quedan algunos años para su centenario, pero el cantante conocido como Queco se animó a componer una canción para el equipo de sus amores. que ya es el himno oficial. Sinceramente es el que más me llena.

Os dejo un enlace a un pequeño montaje con los inicios de cada uno de los himnos y sus estribillos y el video de Youtube con el del Córdoba.

Himnos Centenarios



miércoles, 23 de marzo de 2011

Cuando el fútbol es algo más que un deporte

No me cansaré de elogiar, admirar y destacar a David Hernández, futbolista de Puerto Real (Cádiz), perteneciente a la Real Balompédica Linense (Grupo X de Tercera División).

No voy a relatar de nuevo el calvario por el que están pasando tanto él como su familia desde que a comienzos de enero su hermano Iván desapareciera en la localidad malagueña de Ronda. Lo cierto es que de momento y tras casi cuatro meses no hay noticias sobre su posible paradero.

Seguí muy de cerca la pretemporada de la Balona pero lo que es la competición regular sólo he podido seguirla por crónicas, programas de radio y resúmenes televisivos por internet, y siempre que está sobre el césped despunta en alguna de las facetas de su juego: si no marca, reparte asistencias, si no da asistencias hace un trabajo sensacional de desgaste de la defensa rival para que el máximo artillero de la categoría, Copi (27) se beneficie marcando casi en cada partido.

David Hernández celebra con Copi un gol de esta temporada (Juan Sierra)

La desaparición de Iván Hernández coincidió casi con el arranque de la segunda vuelta del campeonato. Desde entonces, David ha marcado tres tantos y ha repartido más de cinco asistencias. Se perdió la única derrota del equipo de segunda vuelta ante Los Palacios, semana en la que estuvo ausente para colaborar en la búsqueda de su hermano. Por lesión no estuvo en el encuentro ante el Sanluqueño donde el equipo logró una trabajada victoria, ni contra el Mairena, en el otro encuentro en el que el equipo ha dejado escapar puntos en la segunda parte del campeonato.

Al margen de los resultados, a nivel individual, en lugar de ir a menos ha ido creciendo partido a partido, erigiéndose en un jugador fundamental y necesario en las alineaciones del técnico Rafael Escobar.

Personalmente no conocía a David Hernández pero hace una semana, aprovechando un fugaz viaje a La Línea de la Concepción me pasé por el entrenamiento del equipo y allí me lo presentó el presidente, Alfredo Gallardo. Es un ejemplo de humildad, sencillez y honradez, y demuestra una entereza increíble hablando sólo de asuntos deportivos.

Era lunes, y hablando con él, con Gallardo y con el secretario del club, mi buen amigo Carlos Mellado sobre la posibilidad de que volviera a jugar el domingo pasado contra el Portuense (tercero del grupo), tras su lesión, David se mostraba prudente y más bien negativo, pero aseguraba que estaba trabajando con el fisioterapeuta del club para estar lo antes posible.

El domingo no sólo jugó, no sólo lo hizo desde el inicio y durante 70 minutos, sino que fue el mejor del encuentro con dos asistencias, la segunda realmente para enmarcar.

Cuento esta historia porque a veces olvidamos el verdadero sentido de este deporte. Nos quedamos con declaraciones polémicas y entrenadores que copan más portadas que los jugadores, con situaciones extradeportivas de escaso interés deportivo o con periodistas que son más noticia que los propios deportivistas.

La desaparición de Iván Hernández no deja de ser un drama que ha cogido un relieve mayor al ser su hermano futbolista de un equipo de renombre a nivel regional. Pero la historia va más allá del calvario personal de esta familia gaditana. David ha utilizado el fútbol como una vía de escape, cómo aquello que pone todo en orden en su cabeza y le permite evadirse de su situación durante dos horas al día para arrancar cada jornada con más fuerza y nunca fue una excusa para un posible bajo rendimiento o una sequía goleadora.